En política no paramos de escuchar esta palabreja: descentralización, es decir, que los organismos dependientes del estado tengan una mayor independencia para actuar, que no dependan tanto de un objeto común centralizado. No voy a hablar obviamente de la descentralización política, no soy tan ingenuo. Voy hablar de un tema que está empezando a aparecer en nuestro sistema, la descentralización sanitaria.

Cuando hablo de descentralización sanitaria no me refiero a que el estado tenga menor peso en la gestión de la sanidad y sean las comunidades las que gestionen su sanidad; no, me refiero a la pérdida peso de la importancia de los hospitales. Nuestro sistema sanitario tiene como eje de actividad a los hospitales. Son los centros donde más actividad sanitaria se realiza y donde se realizan los proyectos y estudios científicos. Sin embargo, esta situación ha provocado que éstos se colapsen, que éstos no puedan abarcar a tanta población “enferma”, por muy grandes y monstruosos que sean estos centros. Parecía que este problema se iba a solucionar con la creación de hospitales más pequeños dependientes a su vez de centros más grandes. Bien, parece que esto no funciona…

¿Qué soluciones hay? Los centros de especialidades pueden ser una. La atención en consultas externas de diversas especialidades hace que el número de personas en los hospitales disminuya. Otra solución es la que se esta implantando cada vez más en otros países, incluso en el nuestro, como es el caso de Gregorio Marañón: la hospitalización domiciliaria. Obviamente no todas las personas son candidatas a optar a este tipo de atención; sin embargo aquellas personas que sí lo son, ¿por qué no? ¿Por qué, en vez de tratar a una persona en un hospital, no se la trata en su domicilio? Puede que este sea el futuro de algunas especialidades, el tener ingresados a sus pacientes en sus casas.

Pero, si algo puede ayudar a los hospitales a descongestionarse es la potenciación de la Atención Primaria. Y no lo digo porque yo mismo sea un Médico de Atención Primaria. Lo digo totalmente convencido. Creo que una Atención Primaria fuerte es la base para que nuestro sistema funcione bien. Antiguamente podríamos pensar que el Medico de Familia dispendía recetas y derivaba. Ahora no. Con el programa formativo MIR que hay en primaria, un medico de familia puede tratar múltiples patologías en su consulta y manejarlas adecuadamente. Y hablo de patologías tan complejas como la insuficiencia cardíaca, estable o descompensada, el EPOC tanto reagudizado como crónico, insuficiencia renal… desde primaria podemos manejar todas estas patologías. Y de hecho las manejamos. Incluso manejamos también urgencias. Pero esto es poco conocido en nuestra población. Muy pocos pacientes saben que en los centros de salud hay ECG… ¡aunque debería haber más cosas!

En definitiva, estamos en un momento de descentralización de la atención hospitalaria, potenciandose otras áreas de atención, como la primaria. ¿Qué podemos hacer desde la primaria? Dos cosas se me ocurren: una es la de concienciar a la población que el médico de familia es un médico altamente cualificado y capacitado de manejar muchas patologías; la otra depende de nosotros, el estar formados, el estudiar. Si queremos una mejor Atención Primaria, los profesionales de ella deben ser lo mejor de lo mejor, deben ser élite sanitaria

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