Una semana más nos vemos en nuestra sección runner!

Hoy os voy a hablar de algo que, por desgracia, sigue sucediendo en el deporte, y es la muerte súbita.

La definición de muerte subita es la aparición repentina e inesperada de una parada cardíaca en una persona que aparentemente está sana y en buen estado. Existen múltiples causas de esta, como la cardiopatia isquemica o infartos y las arritmias.

No paramos de leer en las noticias que tal deportista amateur ha fallecido mientras disputaba tal carrera. O lo hemos visto en directo por la televisión cuando falleció Antonio Puerta. Os voy a lanzar la siguiente pregunta: aunque sucede tanto en el ámbito amateur como en el profesional, ¿por qué en este último es menos frecuente?

Desde mi punto de vista esto sucede por dos motivos principalmente. Uno de ellos es la diferencia en la preparación. El deportista de élite vive de su cuerpo y su trabajo es cuidar su cuerpo y mejorar su rendimiento físico. Son personas que llevan muchos años practicando deporte y su fondo físico es admirable. En cambio el deportista amateur, como tú o como yo, no vive de su cuerpo, sino que practica deporte por ocio o por relajarse. Su fondo físico puede ser admirable, pero nunca comparable al de un deportista profesional. Por tanto, es más vulnerable a que le sucedan cosas cuando lleva a su cuerpo al límite. Hablo de lesiones sí, pero también hablo de muertes súbitas. Nuestros cuerpos no están acostumbrados a los niveles a estrés y de esfuerzo de los deportistas de élite y, por esto, puede aparecer esta patología. Esta genial que llevemos nuestro cuerpo al límite, pero dentro de un control; nuestra vida, ni la de nadie, es el deporte. Nos gusta practicarlo, pero siempre con lógica y sentido común.

Otra de las causas por las que la muerte súbita es más frecuente, según mi punto de vista, en el mundo amateur es por los controles sanitarios. U deportista de élite tiene un equipo médico a su alrededor que le cuida, le aconseja y le controla. En cambio nosotros no tenemos ese equipo médico, pero no por eso no tenemos que controlarnos. El hacer una prueba de esfuerzo o un Holter al año es fundamental. Ver que nuestro corazón no sufra a unos niveles determinados de esfuerzo es fundamental, ya que ayuda a detectar pequeñas alteraciones que pueden provocar resultados catastróficos. Para eso está el Holter, para ver si hay algo anómalo.

Nunca voy a negar que no llevemos nuestro cuerpo al límite. Tenemos que dar el máximo, el cien por cien, en cada carrera, en cada entreno. Pero siempre con control, aceptando nuestros límites, nuestro rendimiento máximo; y siempre controlando nuestro corazón, porque si el deja de latir, todo se habrá acabado.

Anuncios