Lo que hace el ser humano para superar barreras es indescriptible. Y no sólo barreras físicas, sino de todo tipo: desde aguantar situaciones de estrés emocional extremo hasta hacer cosas por una creencia, por una lucha, sin olvidarnos de los esfuerzos físicos que hacemos cada uno, sea por superarnos o sea por alguna discapacidad de nuestro cuerpo.

Hoy quiero hablar de una barrera que afecta a un grupo de personas específicamente. Parece que son pocos, pero son más de los que pensamos. Muchas veces no nos damos cuenta de ellos, porque o no los diagnosticamos o porque no queremos verlo. Quiero hablar de los autistas.

Cuando hablamos de autismo debemos de tener mucho cuidadp. En vez de hablar de autismo deberíamos hablar de  Trastornos del Espectro Autista (TEA) que “hace referencia a un conjunto amplio de condiciones que afectan al neurodesarrollo y al funcionamiento cerebral, dando lugar a dificultades en la comunicación e interacción social, así como en la flexibilidad del pensamiento y de la conducta” según la Confederación de Autismo de España. Hablamos de TEA porque existen multitud de síndromes con diferentes síntomas que pueden ser englobados dentro de este tipo de trastornos.

Un ejemplo es el de la archiconocida Lisbeth Salander, que en los libros de Millenium la tildan de síndrome de Asperger. Si habéis leído los libros veréis que Lisbeth presenta dos detalles muy característicos: es capaz de tener un “razonamiento normal”, incluso mayor que el de muchos de nosotros- sobre todo en aquellos temas que le interesan- con escasa o nula interacción social. No es que sea fría, es que le falta empatía. Es uno de múltiples trastornos englobados en este grupo de patologías. Sin embargo, muchos niños no son como Lisbeth. Muchos niños, además de tener esa falta de afecto emocional, no son capaces de comunicarse. Y cuando digo que no son capaces de comunicarse me refiero a niños que, con siete años, no son capaces de emitir un lenguaje hablado correcto. No saben decir palabras. ¿Os imagináis que vuestro hijo, sin motivo aparente, con un cerebro estructuralmente normal, no es capaz de vocalizar una palabra? Pues este drama es diario para algunas familias.

¿Y qué se puede hacer con estos niños? Podemos controlar diversos síntomas del autismo, como son los ataques de ira que tienen dándoles medicación antipsicótica; pero no le podemos administrar una pastilla que les enseñe a hablar. Todavía no existe. Para resolver este problema se está implantando una nueva forma de comunicación: la llamada comunicación total de habla signada. Este método se basa en la utilización de signos manuales con la utilización de imágenes- pictogramas- que hacen referencia a las diferentes actividades u objetos.

Si queréis saber más sobre esta comunicación os dejo dos enlaces de páginas web que me parecen superinteresantes:

http://hablasignada.divertic.org/sistema/1.pdf

http://www.arasaac.org/pictogramas_color.php

Y si queréis saber más sobre el autismo os remito a María José Más (@Mastwitts) que lo explica perfectamente en este post:

https://neuropediatra.org/2016/04/11/cerebro-autismo/

Una vez más, el ser humano es capaz de superar barreras. Pero no es la única que tienen que superar estos niños; los TEA son enfermedades muy complejas, con múltiples intensidades y síntomas. Lo más importante es que todos ayudemos, mediante la comprensión o integración de estas personas en nuestra sociedad, de cualquier forma, a superarlas.

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