¡Volvemos a correr! ¡Volvemos a salir y disfrutar, volvemos a curarnos un poco de esta locura!

Hoy os voy a hablar de lo importante que es el entrenamiento pasivo

En nuestra rutina de día a día existen dos tipos de entrenamiento: el activo y el pasivo. El activo es el que todos conocemos: el de ponernos las zapas y salir a quemar la calle o el gimnasio; es el entrenamiento propiamente dicho.

Pero los deportistas no sólo debemos practicar este tipo de entrenamientos. Hay un tipo de entrenamiento que no es el que se ve, no es el que medimos en kilómetros corridos o en el ritmo, sino que se mide en horas de sueño y descanso, en alimentos, etc. Es el entrenamiento pasivo. ¿Y por ser pasivo a de ser menos importante? No.

El entrenamiento pasivo no es más que el estilo de vida que llevamos. Es dormir, cuidarse, alimentarse bien, ir al fisioterapeuta… es todo lo que hace mejorar nuestro entrenamiento activo. Sin un entrenamiento pasivo adecuado, nuestro rendimiento en el activo va a estar por debajo de nuestro potencial.

¿Que cosas podemos mejorar de nuestro entrenamiento pasivo? Para mí hay tres partes imprescindibles:

  1. El sueño: el dormir, el descansar, es muy importante. Lo ideal es dormir ocho horas, pero muy pocos podemos hacerlo, ya sea por horario laboral, adecuación de los horarios en el hogar, etc… viendo estas dificultades considero hasta más importante la calidad del sueño que la cantidad de horas. El ir a la cama relajado, sin leer en dispositivos electrónicos, olvidarnos de los problemas laborales, etc… fundamental para tener in buen descanso.
  2. La dieta. Esta puede ser la que más me cuesta a mí. Una alimentación equilibrada es fundamental no sólo para tener una buena linea, sino también para prevenir lesiones, tener unos músculos más sanos… aunque después de una tirada larga lo que más nos apetezca sea un poco de Pineaut Butter.
  3. Fisioterapia. La fisioterapia para un deportista es fundamental. Ayuda a curarnos minilesiones de los entrenamientos y, además, ayuda a prevenir a que reaparezcan. Aunque el masaje deportivo no sea lo más relajante del mundo, debemos de darnos entre uno o dos al mes, dependiendo del nivel de exigencia física.

Para llevar a cabo el máximo rendimiento en el entrenamiento activo, debemos realizar un buen entrenamiento pasivo. El uno sin el otro no tiene sentido; solamente si hacemos los dos, sacaremos el máximo rendimiento en nuestra carrera objetivo

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