Esta semana no ha sido la mejor semana para correr. El domingo empecé, tras una guardia de 24 horas, con un dolor de espalda que no me dejaba apenas andar; y el miércoles con catarro… Lo ideal para entrenar vamos. Esta semana no he corrido y, como veía que iba muy justo para la carrera del doce de febrero, he decidido anularla y prepararme para otra de 10 kilómetros.

Hoy vamos a hablar precisamente de lo que me ha pasado a mí esta semana, de ese maldito dolor de espalda.

El dolor de espalda es una de las patologías más frecuentes en nuestro medio. Los pacientes acuden en multitudes tanto a centros de la salud como a la urgencia con la misma demanda: hágame algo doctor, que no me puedo mover.

Antes de nada vamos a definir dos entidades respecto al dolor de espalda que muchas veces los pacientes lo confunden. Una es la lumbalgia, que no es más que el dolor de espalda en la zona lumbar; y otro concepto es la lumbociatalgia o ciática, que es cuando además del dolor de espalda, tenemos un dolor referido hacia una de las piernas por afectación del nervio ciático. El mecanismo de estas dos patologías es muy parecido: se afecta la musculatura que se localiza alrededor de la columna lumbar, provocando o no la irritación del nervio ciático. Si lo afecta, estamos ante una lumbociatalgia; sino, estamos ante una lumbalgia.

¿Qué procesos favorecen la aparición de esta patología? Son muchas: desde un sobreesfuerzo hasta un traumatismo, o simplemente una degeneración de la columna lumbar debido a la edad. ¿Qué podemos hacer para evitarla? Simplemente tener una buena educación postural; es decir, sentarnos adecuadamente si vamos a estar sentados durante mucho tiempo, usar faja lumbar si levantamos peso, fortalecer la musculatura abdominal lumbar con ejercicios…

¿Y qué hago si la tengo? No pasa nada; es una patología que limita mucho pero suele desaparecer al cabo de siete días. Yo lo que les pauto a mis pacientes es un reposo relativo, ponerse calor seco local con mantas eléctricas y tomarse antiinflamatorios y analgésicos si les duelen mucho. A veces se puede administrar relajantes musculares, como el Diacepam o el Metocarbamol, pero yo los pauto dependiendo de la contractura muscular que presenten los pacientes. No me gusta administrar benzodiacepinas a no ser que sea estrictamente necesario.

Cuando os pase esto, ya sabéis lo que hay que hacer: bajar el ritmo, calor local, antiinflamatorios y tener una buena educación postural. Esta buena educación podría ahorrarnos muchos dolores de espalda.

Anuncios