Muy buenas a todos. ¡A vueltas con el running!

Nuestro plan de entrenamiento va avanzando y, por tanto, la intensidad y duración de los entrenamientos va aumentando en intensidad. Y ya habremos empezado a hacer las tiradas largas…

Las tiradas largas son fundamentales para nuestro plan de entrenamiento. Van a hacer mejorar nuestra resistencia y, además, son los entrenamientos que más se van a parecer a nuestra carrera objetivo. Es un test que mide realmente como va nuestro entrenamiento, si estamos haciendo las cosas bien o mal. Cuando corrí la media maratón no sabía realmente cómo iba a afrontar este reto, hasta que tuve un entrenamiento de 20 kilómetros…

Sin embargo, uno puede cometer un error fundamental al afrontar este tipo de entrenamientos: el agobiarse. Uno ve en el planning semanal que tiene que hacer 12 kilómetros cuando lo máximo que ha corrido en su vida han sido 10 puede asustar un poco. Para eso yo tengo un truco que se lo cogí prestado a Josef Ajram: me divido el entrenamiento en objetivos. Al hacerme esta tirada larga de 12 kilómetros en cuatro etapas de tres kilómetros -distancia la cual he corrido multitud de ocasiones- mi mente cambia de chip y deja de afrontar el entrenamiento como uno largo y duro; lo asume como 4 entrenamientos de tres kilómetros. Ya sé que al final la distancia es la misma, pero hace que mi mente no se atormente por la ello y vea el entrenamiento como algo más llevadero.

Y para mí es lo que realmente saca uno de los entrenamientos largos. La capacidad de sufrimiento y el cómo se asume el esfuerzo es fundamental; el running se convierte en una terapia para mí porque soy capaz de evadirme mientras corro. Muchos de los posts que escribo se me ocurren mientras corro. Pero no solo pienso de una forma más tranquila y sosegada en las cosas mientras corro; mantengo concentración en la carrera, me voy motivando cada kilómetro que avanzo. Y es lo que realmente hace que se entrene en las tiradas largas: la mentalidad de cómo asumir una carrera, de cómo afrontar los percances que pueden ocurrir durante ella. Aunque corramos con las piernas, corremos más con la mente.

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