Los conocimientos médicos se han generalizado. La información médica ya no es solo exclusiva de los profesionales, también lo es de los pacientes. Por eso es cada vez mas frecuente que nuestros pacientes nos demanden tratamientos, estén o no indicados.

Durante mi rotatorio en traumatología, una de las preguntas más frecuentes que nos hacían los pacientes era la siguiente: pero doctor, ¿usted no me va a infiltrar?

Que un paciente que haya tenido que infiltrarse varias veces no es extraño. Pero que haya muchos pacientes, muchos de ellos sin haberse infiltrado nunca, demandando esta técnica, me dejó un poco asombrado. Nosotros explicábamos el por qué sí o el por qué no había que infiltrarse. Los que cumplían con los requisitos o los que pensábamos que esta técnica podría ser la correcta, respiraban más tranquilamente, aunque cuando veían la aguja, volvían a estar tensos; los que le negábamos esta técnica porque pensábamos que era excederse o cuando no estaba indicada, lo aceptaban con cierta resignación.

Esta situación me dio la idea de escribir este post, hablando un poco de las infiltraciones. Lo primero que vamos a hacer es definir qué es una infiltración. Una infiltración no es más que el introducir fármacos dentro de nuestro cuerpo mediante una aguja para reducir el dolor. Se pueden infiltrar muchas partes del cuerpo, pero lo más frecuente son las articulaciones. Realizamos esta técnica cuando con los fármacos por vía oral nuestros pacientes no son capaces de controlar el dolor. En muchos casos, nuestros pacientes tienen unas artrosis muy severas que, con prácticamente cualquier movimiento, les duele, y la respuesta a los antiinflamatorios no es lo suficientemente eficaz o, incluso, cuando las dosis de antiinflamatorios son peligrosas para nuestros pacientes.

Esta técnica no es curativa. Una infiltración no va a curar una artrosis; lo que hace es reducir la sintomatología, en este caso el dolor. Los productos infiltrados son normalmente sustancias para disminuir la inflamación y controlar el dolor, tales como los corticoides. Ademas, se introduce junto a ellos anestésicos locales para que el paciente no tenga mucho dolor mientras realizamos la infiltración.

Si queréis saber más sobre infiltraciones os remito al blog de mirandatrauma. Tiene varias entradas, especialmente esta, que habla de las características generales de las infiltraciones de una forma más extensa.

Y si aun así os quedáis con alguna duda, preguntadselo a vuestro médico. Nosotros no sólo curamos; el médico debe afrontar el reto de hacer algo más que eso, debe ser un educador en la salud de los pacientes. Y espero que con entradas de este tipo lo esté consiguiendo.

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