Lo comentábamos en #DivulgaSalud: los hospitales están en las redes sociales, pero como si no estuvieran. ¿Cómo es esto? Muy sencillo, simplemente conectaros a Twitter o a Facebook y buscad dos o tres hospitales, los que queráis. Lee su Timeline. Si os dais cuenta, hay algunos que no tienen actividad desde hace semanas, por no decir años; otros, en cambio, mantienen una actividad más o menos constante, cada dos o tres días. Pero en esta actividad hay un pero, y para mí muy grande: no difunden información científica de calidad; la mayoría son o imágenes de propaganda sobre lo bien que lo hacen o sobre falta de sangre o actividades que realiza el hospital.

La cuestión no es que lo hagan bien o mal, ¡qué sabré yo de estrategia de comunicación! Pero yo, como profesional sanitario, me falta algo, por no decir mucho. Los hospitales son, además de ser lugares de asistencia, son los centros donde mayor conocimiento médico se acumula, junto con los laboratorios, universidades y las sociedades científicas. Un lugar así debería estar aportando y ofreciendo información científica enfocada tanto para pacientes como para profesionales; pero no lo hacen.

¿Por qué? Los discutíamos allá por noviembre con varios médicos de familia, enfermeros, pacientes y periodistas enamorados de las redes sociales y es por la falta de preparación y la poca importancia que le dan a esto. Ya he hablado en varios posts sobre lo importante que son las redes sociales aunque haya gente que las ignora. Lo que más me preocupa es la falta de preparación. Es cierto que estar en redes sociales implica estar expuesto a la opinión de todos, y que si cometes un error, siendo además un ente público, puede que mine tu credibilidad y que te critiquen; esto no se puede evitar, de la misma forma que erramos. Existe desde mi punto de vista una cultura de no cometer errores que es nefasta ya que nos hace actuar con miedo.

Si queremos comunicar en redes, ya seas una persona individual o colectiva, debes aprender esto: los errores existen y se cometen; y no pasa nada. La mejor forma de evitarlos es estar bien formado y dar información de calidad. Si los responsables de comunicación de los hospitales y sociedades aprendieran y se dieran cuenta de lo importante que son las redes, entonces habrá cambio. Mientras tanto, seguiremos sumergidos en la oscuridad digital.

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