Este fin de semana se entregan los premios Nobel. Aunque últimamente éstos no han estado exentos de polémica, me gustaría repasar el trabajo del ganador del premio Nobel de Medicina y Fisiología, Yoshinori Ohsumi. Este investigador japones describió en los años 90 los genes capaces de llevar a cabo la autofagia.

Pero ¿qué es la autofagia? Como su propio nombre indica, no es mas que uno de los sistemas de reciclaje que tiene nuestro cuerpo. Consiste en que la célula es digerida o por otra célula o por la misma célula mediante un orgánulo llamado fagolisosoma, que contiene enzimas (proteínas) que se encargan de la digestión y destrucción de estas células.

¿Por qué ocurre esto? Por tres razones principalmente: que la célula esté infectada; porque la célula no realice su función de forma adecuada; o porque el paciente se encuentre en un estado de inanición y necesite obtener energía de donde sea.

La aplicación de los trabajos de Yoshinori Ohsumi tienen una aplicación médica muy importante en dos campos principalmente. Uno de ellos es el cáncer, ya que en esta enfermedad se produce una reproducción descontrolada de una célula que va a ser la responsable de esta enfermedad. Si los mecanismos de reciclaje fallan, esta enfermedad puede aparecer más fácilmente. Otro campo muy beneficiado de estos descubrimientos es la neurología, especialmente las enfermedades neurodegenerativas, tales como el Parkinson, ya que en esta enfermedad se produce un déficit de un neurotransmisor por la destrucción de células. Si hubiera un buen recambio, si los mecanismos de reciclaje y sustitución estuvieran íntegros, tal vez, y si digo tal vez, porque esto no es lo único que puede fallar, no aparecerían estas enfermedades.

Aunque es cierto que los premios Nobel han disminuido su impacto y han tomado decisiones no exentas de polémica, debemos de prestar atención a estos galardones, ya que, aunque haya personas que no se lo hayan merecido, los galardonados siempre acuden con un bagaje, con algo que demuestre el por qué lo han ganado. En este caso, el premio Nobel de Medicina y Fisiología, es más que merecido.

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