Uno de los principales motivos de consulta que veo es el miedo a padecer cáncer. Es cierto que no es el más frecuente, pero sí que es uno de los principales. Y la población que se queja es de lo más variopinta: desde personas jóvenes de veinte o treinta años hasta pacientes que superan ampliamente los ochenta años.

No es de extrañar este miedo. El cáncer es una las enfermedades más terribles que afrontamos y para la que no entendemos su tratamiento. No entendemos por qué unas personas se curan y otras no; por qué a unos se les da quimioterapia y a otros no; e incluso por qué dos personas con el mismo tipo de cáncer, una se cura y la otra fallece. Tendemos a creer, incluso los médicos, que dos más dos en medicina son cuatro; pero desgraciadamente no es así, y el resultado del tratamiento no solo depende de éste, depende de muchos más factores.

Hemos avanzado muchísimo en el conocimiento de la biología del cáncer. Ahora los tratamientos son personalizados, es decir, no utilizamos el mismo tratamiento para todo, como hacíamos anteriormente. Gracias al avance de la farmacia genómica podemos atacar al tumor en su punto más débil. Sin embargo, muchas personas siguen falleciendo de esta enfermedad. Muchas veces los médicos atribuimos este fracaso terapéutico a que nuestro paciente no se hace los controles suficientes, no se cuida, etc…

¿Realmente funcionan estos sistemas de prevención? Lo diré una vez, pero lo diré claro: SÍ. Los programas de prevención o screening de los tumores funcionan. Es cierto que a veces fallan; en medicina no existe la certeza, decidimos en base a niveles de certeza, que no es lo mismo. Sin embargo, estos programas de screening superar este contratiempo mediante la realización de dos pruebas: una consiste en detectar pequeñas alteraciones, es decir pruebas muy sensibles; esto quiere decir que son pruebas que detectan muchos resultados positivos que no quieren decir que haya enfermedad. Lo que realmente confirma la presencia o no de cáncer es la segunda prueba, una prueba específica, que realmente es capaz de diferenciar lo que es normal de lo que es patológico. Antiguamente la prueba más específica que permitía la detección de un tumor era la biopsia, que consistía simplemente en ver si había células tumorales. Ahora esto está empezando a cambiar; ha surgido ahora una técnica llamada biopsia líquida que permite detectar, mediante un simple análisis de sangre, si hay material genético del tumor circulando por la sangre.

Vivimos con miedo de padecer cáncer, vivimos con miedo de padecer enfermedades. Todos lo tenemos, yo incluido. Pero por esto no podemos dejar de vivir. Debemos de alcanzar un punto medio, un equilibrio, que nos permita tener una vida plena y feliz, pero que sea sana y permita detectar este tipo de enfermedades en sus estadíos más iniciales.

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