Mañana es el día mundial contra el sida y me ha parecido muy oportuno hacer una pequeña revisión de lo que es esta enfermedad. Los números de infectados por VIH son terribles; se calcula que 36,7 millones de personas conviven con esta infección, diagnosticándose en el año 2015 2,1 millones de casos nuevos. En Europa aunque los datos no son como en otras regiones del mundo, como en el África subsahariana que agrupa a tres cuartas partes de la población mundial infectada por VIH, los datos tampoco son del todo buenos: existen 1,7 millones de personas infectadas por el VIH. La tasa en España de esta infección alcanza 7,25 infectados por cada 100.000 habitantes.

Pero la gente todavía confunde conceptos básicos que vamos a intenar explicar aquí.

El primero es que la gente no sabe realmente qué es el VIH. El VIH es el nombre del virus que puede afectar al sistema inmunitario. Cuando las personas están infectadas con el VIH y no reciben tratamiento, pueden enfermarse con facilidad, porque su sistema inmunitario no funciona bien. La transmisión de este virus se realiza a través del intercambio de los fluidos corporales, es decir, entre sangre o fluidos sexuales, tales como el semen o las secreciones vaginales.

Sin embargo, tener VIH no significa lo mismo que tener SIDA. ¿Y esto? Porque el SIDA o “Sindrome de Inmunodeficiencia  Adquirida” es el último estadío clínico de la infección por el VIH. En esta etapa, nuestro sistema inmune se debilita por completo y es susceptible a todo tipo de infecciones y a la aparición de tumores raros.

Corregido este error vamos a ver cómo actúa el virus en el cuerpo. Una vez introducido, el virus ataca a un tipo de célula específica de nuestro sistema inmune, los linfocitos T-CD4, encargados de coordinar la defensa de nuestro cuerpo. El VIH se introduce en estas células y las hace inútiles funcionalmente y permite la multiplicación y reproducción del virus. Esto va a provocar que, a la larga, tengamos en el cuerpo muchas copias del VIH y muy pocos linfocitos T-CD4, provocando un estado de inmundodeficiencia.

Pasemos a describir brevementes los síntomas. Tras el contagio del virus VIH puede aparecer un síndrome llamado mononucleósido que puede consistir en  fiebre, dolor de garganta, dolor de cabeza, dolor muscular y dolor en las articulaciones. Por lo general, esos síntomas duran unas dos semanas. En la mayoría de los casos los síntomas son muy leves. Después de esta primera infección pueden aparecer adenopatías, o inflamación de los ganglios linfáticos. Estos síntomas pueden aparecer muco tiempo después de haber sido contagiado. Finalmente, tras la práctica destrucción de nuestro sistema inmune, aparece el estadío SIDA. Os dejo aquí un enlace de un documento del ministerio de las condiciones que se consideran definitorias de SIDA, basada en la clasificación de la CDC.

La medicina ha avanzado enormemente respecto a la terapia contra el SIDA. Aunque sigue falleciendo muchísima gente (1,1 millones de personas fallecidas el año pasado), hemos conseguido cronificar esta enfermedad. No quiero decir que la hayamos conseguido curar, pero sí hemos conseguido controlarla. Gracias a los conocimientos sobre el ciclo natural de la infección, hemos creado fármacos específicos para combatir esta enfermedad. Los fármacos antirretrovirales son múltiples y muy variados, cada uno con una ación específica frente al virus. Gracias a estos fármacos conseguimos reducir el número de copias del virus en la sangre, es decir, lo hacemos desaparecer de ella. De esta forma evitamos dos cosas: uno, que la enfermedad progrese ya que hay menor número de copias; dos, que la enfermedad no se transmita porque no existen copias de este virus en la sangre. Además, vemos que nuestros pacientes tratados con estos fármacos reconstituyen su sistema inmune, es decir, aparecen esos linfocitos T-CD4 tan preciados para la defensa de nuestro cuerpo.

Un caso muy curioso sobre el tratamiento del VIH lo encontramos en el paciente Berlin. Era un paciente estadounidense que tuvo doble mala suerte con mucha suerte: era un paciente infectado con VIH y una leucemia. Necesitaba un trasplante de médula ósea para curarse de su leucemia. Se lo hicieron, pero el donante de esta médula tenía un detalle clave: tenía un gen, el CCR5, el cual otorga una “inmunidad natural” frente al VIH, ya que el virus del paciente Berlin no tenía la capacidad de acceder a estas células por no tener el cotransportador que permitía al virus infectarlas. Por tanto, una vez reemplazadas todas su células infectadas mediante sesiones de quimioterapia y radioterapia y la aparición de células nuevas por su trasnpalnte, el paciente quedó “curado” de su VIH.

Para terminar me gustaría que nos quedásemos con varias ideas clave:

  1. El VIH es un virus que afecta la inmunidad del paciente, alterando la función de su sistema inmune y volviéndole un inmunodeprimido.
  2. SIDA no es lo mismo que VIH. El SIDA es una categoría clínica de la infección del VIH. No todos los infectados por este virus tienen SIDA.
  3. Estamos consiguiendo cronificar la infección del VIH mediante tratamientos antirretrovirales.
  4. El contagio de este virus se produce mediante intercambio de fluidos corporales, tales como la sangre o las secreciones sexuales.

Bibliografía

  1. http://bvcscmupt.madrid.org:7777/contents/global-epidemiology-of-hiv-infection?source=preview&search=vih%20epidemiologia&language=en-US&anchor=H5#H6
  2. http://bvcscmupt.madrid.org:7777/contents/acute-and-early-hiv-infection-clinical-manifestations-and-diagnosis?source=preview&search=vih&language=en-US&anchor=H18410843#H18410843
  3. https://www.msssi.gob.es/ciudadanos/enfLesiones/enfTransmisibles/sida/vigilancia/InformeVIH_SIDA_2015.pdf
  4. http://www.msssi.gob.es/estadEstudios/estadisticas/normalizacion/clasifEnferm/boletines/Nota_Informativa_codificacion_HIV.pdf
  5. http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/07/25/hepatitissida/1343239442.html
Anuncios